Hay muchas sectas en Madrid. También se llaman Centros de Ayuda. Son sitios donde va la gente cuando se pierde, a la búsqueda de respuestas rápidas y sencillas para sus problemas profundos y complejos. Es fuerte, pero funcionan, porque en un momento de depresión lo que necesitas son palabras alentadoras, y que te digan dónde ir.

Justo le hablaba de todo esto a mi amigo Gil, sentados en el jardín de la Tabacalera, y salió el tema del “recto camino”. Le llamamos así al camino que tiene que hacer cada uno para sacar lo mejor de sí mismo.

Le hablé de lo mucho que me cuesta salir adelante con lo de ser actriz, por la falta de compromiso y por las dudas. Él me dijo que desde pequeño sabía que lo suyo era la música.

Gil en tabacalera
Gil es batería en Gibelé

Gil creció rodeado de melodías porque sus vecinos en Brasil ponían la música muy fuerte, y él imitaba los sonidos que escuchaba desde la cocina de su casa, haciendo percusión con los tenedores y los brics de leche.

Más adelante trabajó de contable, pero decidió que la música era su “recto camino” y se vino a Madrid…

Mientras hablábamos, de repente, tras las hojas, escuchamos una música de guitarra y una voz saliendo de un altavoz: “Nadie te quiere, nadie te quiere… más que yo.. Espíritu…”

Nos miramos a la vez y giramos la cabeza hacia la parte de atrás del patio. Vimos a cuatro tipos: uno de ellos (el único blanco) tocaba la guitarra y los otros 3 fumaban, caminaban tranquilamente alrededor del círculo.

Desde nuestra perspectiva, parecía que estaban haciendo formas con un montón de latas. Detrás suyo estaba la puerta de lo que parecía ser un taller. El que tocaba la guitarra intentaba coger los acordes de la canción como podía.

“¡Es la secta que decías!” – soltó Gil, y se los quedó mirando un rato – “creo que a uno lo conozco…”

-¿¿Ves como hay muchas?? – insistí, porque antes no me creía, y ahora flipaba. Pero al momento me vino una idea: “¡Ahora entiendo Gil!”

– ¿El qué?

-En ningún momento hay bifurcación entre dos caminos. En todo momento, sólo hay uno, el tuyo, y si no lo sigues te pierdes.

-Entonces acabas en la secta.

La gente desesperada, la que cae en este tipo de sitios, es la que se ha perdido de vista a sí misma y a lo que quiere. Todos tenemos momentos así, pero es entonces cuando ellas se aprovechan y te cazan. Se alimentan de tu debilidad.  Porque lo que te hace fuerte es enfrentarte a tus miedos y seguir con tu propio camino. ¿Y cómo lo encuentras? Siguiendo lo que te hace sentir bien, aunque la sóla idea pueda cagarte de miedo.

Este post no pretende ir más allá de una conversación de café. Si te apetece aportar cualquier cosa, o comentar alguna cuestión que tengas, o se te ocurra, es bienvenida… ¡Saludos!

 

 

 

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